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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

22 May 201911:43

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Javier Megias (Startupxplore): “Esto no va de crear unicornios, sino de montar negocios rentables”

02 Nov 2017 — 04:54
A. Pijuán
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El cofundador y consejero delegado de Startupxplore señala que el sector start up en España aún se encuentra en su adolescencia y que faltan inversores que apuestan por financiar a las empresas en fases iniciales.

Javier Megias (Startupxplore): “Esto no va de crear unicornios, sino de montar negocios rentables”

 

Javier Megias es el cofundador y consejero delegado de la plataforma de inversión Startupxplore. Con alrededor de una década de experiencia como inversor en start ups, el directivo dio sus primeros pasos en este sector en pleno bullicio de las puntocom, cuando decidió dejar su antiguo empleo y embarcarse en un proyecto vinculado con el ecommerce: Hyphop. Al cabo de un tiempo terminó volviendo al mundo corporativo, aunque continuó manteniendo sus vínculos con el sector a través del asesoramiento gratuito. Entre 2007 y 2008 decidió invertir a título personal y pocos años después dio el salto definitivo al sector con la constitución de Startupxplore en 2012.

 

Pregunta: ¿Cómo convencería a un inversor para que invierta en start ups y no en otro sector como, por ejemplo, el inmobiliario?

Respuesta: Hay que explicar primero las motivaciones. La mayoría de la gente se acerca al mundo de la inversión en start ups no sólo con una motivación financiera, sino que existen otra serie de motivaciones como trabajar su conocimiento y experiencia, ayudar a otros… Uno de los factores más valiosos es estar al filo de la innovación en un sector y aprender de este. Invertir en compañías relacionadas con ehealth, por ejemplo, no sólo da una rentabilidad financiera, sino que también ayuda a entender el sector. También le diría que se aproxime a la industria con cabeza y sentido común. Invertir no es como jugar a la ruleta, debe ser un proceso analítico y deliberado.

 

P.: ¿Y los inversores llegan con la cabeza fría?

R.: No, y esta es nuestra lucha. La inversión en start ups es entretenida, incluso puede llevar a los inversores a creer que el emprendedor con el que están hablando será el próximo Mark Zuckerberg y multiplicará por mil su inversión. Y, aunque pueda serlo, hay que tener los números claros: de cada diez empresas, nueve no son buenas inversiones. Por lo tanto, es necesario mantener una organización buena y sistemática a la hora de invertir.

 

P.: Usted lleva cerca de una década invirtiendo, ¿cómo funcionaba antes de que se empezara a democratizar la inversión? ¿Se acudía a los bancos?

R.: Desde el punto de vista del banco es muy arriesgado porque se trata de empresas con un modelo de negocio orientado al crecimiento que, potencialmente puede ser espectacular, pero que puede estar uno o dos años sin apenas facturar. Por otra parte, antes había poco business angels y pocos fondos de inversión, por lo que los emprendedores iban a buscar al más conocido. Si este decía que no, visitaba al siguiente en la lista, y así hasta que convencía a alguien. A los business angels menos conocidos les llega “el pescado a punto de caducar”: start ups que no han conseguido convencer a nadie en la cadena. Pero eso no quiere decir que sean malas empresas, sino que quizás tienen un producto difícil de entender. Pero como inversor recién iniciado, no llega lo mejor. Y parte de la democratización es esto: enseñar a invertir con cabeza y de forma diversificada, y por otro lado dar acceso a las oportunidades de primer nivel a las que anteriormente no tenía acceso.

 

 

 

 

P.: Cada vez hay más fondos de inversión y más business angels. ¿Cómo evolucionarán en los próximos años?

R.: No tengo una bola de cristal, pero creo que crecerá de forma sana. El que busque pelotazos se está equivocando. Vemos cada vez a más gente que se esfuerza por invertir bien, por lo que espero que tengamos cada vez más inversores. Pero existe un problema muy importante actualmente: hay muy poca gente invirtiendo en primeras fases y que no está dispuesta a asumir el riesgo porque no tiene el suficiente conocimiento. Cuántos más inversores, más y mejor se distribuirá el dinero en cada fase de inversión.

 

P.: ¿Cuáles son los vicios de los business angels en España?

R.: ¡Tenemos muchos! [Ríe]. Uno de ellos es que nos falta independencia en nuestro criterio. Nos fijamos más en que haya invertido un tercero de referencia más que en hacer un análisis propio de la compañía. Y no es que no tengamos criterio, sino que no tenemos tiempo, e invertir cuesta muchísimo tiempo. Por otra parte, no entendemos que lo que hacemos es gestionar riesgos: queremos invertir lo más tarde posible para que el negocio de la empresa sea más estable y obtener el mayor retorno posible. Y esto es como mi abuela, que iba al mercado a buscar merluzas gordas que pesaran poco. Hay que entender que depende del momento en el que se invierta se podrán tener mejores valoraciones, pero faltarán evidencias de si funciona bien el negocio.

 

P.: ¿Algún otro vicio a destacar?

R.: Sí, la falta de formación general. Y no cómo crítica, sino como punto a mejorar. Es muy difícil tener conocimientos complementarios en análisis financiero, análisis de mercado, en la valoración potencial del negocio, en márketing… Muchas veces nos falta algo.

 

 

 

 

P.: ¿En qué grado de madurez se encuentra el segmento start ups en España?

R.: En la adolescencia. Acabamos de salir de la niñez y estamos con las hormonas disparadas, aún estamos muy lejos de ser maduros.

 

P.: ¿Y los inversores extranjeros?

R.: Nosotros tenemos trece años, y ellos diecisiete. Han pasado muchas cosas por la que los inversores de España no han pasado, que es lógico. Para la mayoría de los business angels en España, hablar de éxito es como cuando se es adolescente y se habla de sexo. Es una cuestión de madurez, hay que tener en cuenta que el 90% de los business angels del país han empezado a invertir en los últimos dos o tres años. Hay referentes como Cabiedes, Derbaix o Arrola, pero son casos excepcionales. Hay una cosa que me preocupa mucho del sector y es que si uno lo hace bien o mal no se ve hasta dentro de cinco o siete años.

 

P.: ¿Pero esto forma parte del riesgo del sector o hay alguna fórmula de medirlo antes?

R.: Existen fórmulas, pero tiene que pasar el tiempo. La mejor forma de aprender es invirtiendo.

 

 

 

 

P.: ¿Los unicornios dañan al resto de start ups?

R.: Creo que hieren a los inversores y, por ende, a las start ups. El problema que existe con los unicornios es la filosofía del hipercrecimiento y sus valoraciones. Por ejemplo, la diferencia entre la valoración con la que entra un fondo de inversión y la valoración con la que sale debe ser razonable, si no puede deteriorar mucho su rentabilidad. En Estados Unidos ya existen voces muy críticas con esto.

 

P.: De Hawkers, por ejemplo, se decía que podría ser el próximo unicornio, pero algunos rumores señalan que sus resultados podrían estar lejos de sus objetivos…

R.: Esto es lo perverso. Las empresas tienen sus curvas de crecimiento. En el momento en que se utiliza este crecimiento como referencia para su valoración se prima este factor sobre la buena ejecución, por lo que el valor para el cliente final se ve degradado. Se intenta crecer más de lo que se debería, y esto no va de crear unicornios, sino de montar negocios rentables.

 

P.: En los medios de comunicación también se ha hablado muchísimo de unicornios, supongo que no ha ayudado mucho…

R.: Lo que siempre me llama mucho la atención es que es absolutamente desproporcionado el número de páginas en los periódicos destinadas a start ups en comparación con las destinadas a la economía española. Si se habla mucho de ello, hace que mucha gente se pregunte y se anime a emprender.

 

 

 

 

P.: A la hora de invertir, ¿la rentabilidad y el modelo de negocio de una compañía predominan sobre el sector al que pertenece?

R.: En el caso de Startupxplore buscamos negocios que generen valor y que sean eficientes en el uso del capital. El juego de un inversor es entrar con una valoración razonable y salir con una valoración alta, que puede darse porque se ha hinchado mucho la pelota o porque, efectivamente, la empresa ha crecido mucho. Aunque la facturación es importante, le damos mucho peso a que la empresa aporte un valor real y que el mercado lo esté valorando. El mundo de las start ups es muy duro, existen compañías que están dos años sin facturar, pero aportan mucho valor, y eso lo tenemos en cuenta.

 

P.: ¿La inestabilidad política en España afectará a la atracción del capital?

R.: Una de las máximas de la economía es que la incertidumbre provoca que el ánimo de invertir se enfríe y que se disminuya el nivel de inversión. Pero creo que lo que hemos vivido, más que un problema de inestabilidad, ha sido un programa de relaciones públicas. Los inversores continúan sabiendo que en España y Cataluña hay compañías absolutamente geniales que son buenas inversiones. Más que retirar la inversión, han decidido frenar para ver si se resolvía la situación política. El capital es bastante agnóstico frente a la política, es más sensible al marco jurídico.

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