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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

28 Nov 202008:57

Blog
Adriana Botelho

La importancia de los equipos de trabajo en una ‘start up’

La importancia de los equipos de trabajo en una ‘start up’

 

Hay muchas características que se deben poseer para emprender con éxito, así como mucho conocimiento y formas de trabajar que estudiar, aprender y, sobre todo, poner en práctica.

 

Algunos emprendedores pueden tener características innatas como liderazgo, persuasión o dotes comunicativas; otros pueden conocer diferentes software que multipliquen su eficiencia, técnicas de productividad y organización de equipos; y otros son fruto de un equilibrio entre ambas partes.

 

Cualquiera que sea la combinación, con pasión y esfuerzo, cada uno de ellos puede lograr su sueño y levantar un negocio del que poder vivir. ¿Pero es eso suficiente? Emprender no se trata sólo de cambiar tu vida, sino de cambiar la de los demás. Y para que eso ocurra, se debe dar un fenómeno que se llama escalabilidad.

 

La idea: el origen de la escalabilidad orgánica

Un negocio de éxito necesita unos cimientos bien estructurados y planificados que permitan la escalabilidad de una forma fluida, tratando así de evitar al máximo la destrucción de lo ya construido y así prevenir los costes, tanto en tiempo como en recursos, que supone cualquier reestructuración.

 

En la antigüedad, la construcción de una catedral podía suponer siglos de construcción. Diferentes arquitectos, capataces y mano de obra pasaban por el mismo proyecto. Era prácticamente imposible tenerlo todo atado, ¿cómo hacer que un proyecto sobreviviese al tiempo? Construyendo una idea y dotándola de una estructura sólida desde la cual ir creciendo. Sólo así podían asegurarse de que el proyecto sobreviniera al tiempo.

 

Ahora apliquemos estos principios a un proyecto de la actualidad, ya sea físico o digital. Por un lado tenemos la idea, que debe saber el corazón del proyecto que bombee a los demás órganos. Y esos órganos son los equipos de trabajo. Y como todo órgano, desempeña una función vital y debe seguir creciendo.

 

 

El equipo de trabajo como órgano vital

La elección de las personas que deben acompañarte en esta bonita —y dura— etapa tiene que ser sumamente cuidadosa, ya que el objetivo que debe cumplir el equipo es el de ser una extensión de ti. Porque sí, es cierto, un CEO debe conocer todas las partes de la empresa, como se conectan entre sí y cómo trabajan, pero es imposible que conozca todos los entresijos. Serán los miembros del equipo quienes harán crecer las raíces de tu idea para, además de ayudarte a desarrollar tu visión, serán los encargados de mejorarla.

 

Cada miembro que forme parte del núcleo de tu proyecto debe aportar su valor, que como Víctor Küppers definió tan bien, es la suma de conocimiento y habilidad, multiplicado por actitud. Es en la actitud sobre todo donde deberás fijarte, porque los dos primeros puntos se pueden desarrollar, pero la actitud se tiene o no se tiene. Y es esa actitud el combustible que alimentará tu proyecto, haciéndolo madurar y mejorar, del mismo modo que lo harán contigo. Rodéate de gente que te aporte valor, gente que te pueda enseñar, gente en quien confiar.

 

La escalabilidad es la repetición de una misma fórmula

Encuentra a tu equipo, delega en ellos y permite que repliquen tu idea. Me gusta la metáfora de un árbol, donde la semilla es la idea, el tronco es la planificación, estructuración y gestión del negocio y las ramas es tu equipo. Si no dejas que las ramas florezcan, tu negocio no será más que un árbol seco y raído. Si por el contrario, las riegas y estimulas, aparecerán unas bonitas flores que atraerán el interés de muchos, que a su vez, polinizarán y tu negocio dará esos frutos tan deseados.

 

El trabajo del CEO aquí es el de mantener la visión y asegurar los recursos. De la misma forma que hizo que el tronco creciese recto, debe cuidar a las ramas haciéndolas crecer, podando, cuidando y, también, talando. Porque no olvidemos que para mantener la visión y asegurar el crecimiento, hay que tomar decisiones,algunas más gratificantes que otras.

 

Así que recuerda, no sólo emprendes para cambiar tu vida, sino para cambiar la de los demás, porque para cambiar la vida de tus clientes, primero debes cambiar la de tu propio equipo.

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