Una granja ilegal de criptomonedas en Sant Vicenç, cazada gracias al fraude eléctrico

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Una granja ilegal de criptomonedas en Sant Vicenç, cazada gracias al fraude eléctrico

En Sant Vicenç de Castellet, un sistema que escarba en el agujero negro de la energía detectó una anomalía. No era cualquier locura: era una granja no autorizada dedicada a minar criptomonedas — y esta vez la policía llegó justo a tiempo, gracias a la electricidad.

Descripción

Un aparato diseñado para olfatear fraudes eléctricos fue la llave maestra que destapó una granja ilegal de criptomonedas en Sant Vicenç de Castellet. Este tipo de bicho no desaprovecha ni un rendimiento, y para mover sus GPUs devora luz como un comilón en buffet libre.

Fue una alerta automática, al notar un consumo que no cuadraba con cifras normales en viviendas o negocios. Demasiada electricidad por ningún motivo visible, un clásico del fraude tecnológico en estos días.

El sistema señaló picos inusuales e insistentes en el contador y ese ruido en la red no pasó desapercibido. Así la policía pilló a la gente que estaba detrás de la explotación ilegal.

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La minería pide potencia y tragadero energético. Por eso seguir el rastro del consumo se ha vuelto la mejor manera de descubrir minas no declaradas. En este caso, la trampa fue clara: una instalación con una sed insaciable de electricidad que esquivaba las normas a la carrera.

Los indicios van más allá de la mera evasión: se sospecha que esta granja podría tener vínculos oscuros con otros negocios ilegales relacionados con la minería y distribución de criptomonedas. Esa conexión abre todo un convite para que las autoridades empiecen a mover fichas y vean qué hay bajo la alfombra de esta zona.

Cuando la alerta sonó, la policía actuó rápido, inspeccionó y comenzó el trabajo duro que implica desmontar un montaje oculto bajo el disfraz del consumo legal. Ese instinto no es trivial y el procedimiento será clave para frenar futuros abusos.

Este episodio demuestra cómo la inteligencia aplicada a la electricidad es la nueva frontera para contener actividades ilegales, robando el protagonismo a las antiguas tácticas imprecisas. En un mundo dominado por aspiradoras glorificadas llamadas mineros, detectar el exceso es el primer paso para volver a tener control.