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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

26 Ago 201904:26

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Del móvil a la zapatilla: Xiaomi diversifica para hacer negocio con el ‘lifestyle’

29 Oct 2018 — 04:55
Daniel López
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El gigante chino se ha convertido en un auténtico experto de la diversificación, con productos de hardware que nada tienen que ver con su core business y, sobre todo, con lo que era en sus orígenes.

Del móvil a la zapatilla: Xiaomi diversifica para hacer negocio con el ‘lifestyle’

 

En la guerra, la maniobra de flanco es la utilizada por el atacante cuando divide sus fuerzas para abordar los lados o la parte trasera del enemigo, y entre sus ventajas se encuentran la posibilidad de evitar las principales defensas rivales y de causar sorpresa táctica. En la industria tecnológica, Xiaomi realiza un ataque envolvente en múltiples áreas, destacando sobre sus competidores con productos que nada tienen que ver con su core business, pero que abren un abanico de oportunidades de negocio.

 

Ello provoca que Xiaomi sea uno de esos players que viene rápido a la mente cuando se habla de diversificación. El fabricante chino de dispositivos inteligentes es de sobras conocido por sus smartphones, pero los frentes abiertos por la compañía son muchos y muy variados: tablets, baterías externas, drones, televisores, auriculares, cámaras, pulseras, ordenadores, bicicletas eléctricas, routers, mandos para videojuegos, realidad virtual, lámparas, lavadoras inteligentes o robots aspiradores.

 

Como parte de su estrategia de posicionamiento, Xiaomi ofrece dispositivos de bajo coste y prácticamente sin márgenes de ganancia. A la hora de abordar segmentos de mercado, la tecnológica ha diseñado todo un ecosistema sobre el que cimentar un largo catálogo de productos, muy diverso, y hasta curioso. Eso sí, no lo ha hecho de golpe, sino paso a paso.

 

Xiaomi fue cofundada en abril de 2010 por Lei Jun y siete socios, entre los que se encontraba el ex Google Lin Bin. Ingeniero electrónico por la Universidad de Wuhan, Jun trabajó para Kingsoft y Amazon en China antes de crear y dirigir la empresa, que de primeras se dedicada a la fabricación de dispositivos móviles. Así, sólo un año después, Xiaomi presentó el Mi 1, un terminal de gama media a un precio competitivo (algo más de 250 euros al cambio).

 

 

 

 

Enormemente inspirada en Apple (tanto por el diseño de sus productos, como por la forma de presentarlos y promocionarlos), la compañía volcaba su foco en la telefonía móvil. En 2013, con diez millones de unidades vendidas de su segundo modelo, el Mi2, el valor de la empresa crecía hasta los 4.000 millones de dólares (3.511 millones de euros). En ese entonces, Xiaomi ya vendía más dispositivos móviles que Apple dentro de China.

 

Mientras el negocio de los móviles avanzaba de forma meteórica, Xiaomi decidió abordar otros mercados. La tecnológica presentó un smart TV compatible con tecnología 3D y una pulsera inteligente, Mi Band. Diversificar comenzó a estar incrustado en el ADN de la compañía, que vio como atacar muchos frentes podía convertirse en una fortaleza. No sólo le bastaba ya con poner contra las cuerdas a fabricantes de smartphones como Samsung y Apple en su país.

 

En 2015, Jun declaró a The Wall Street Journal que “la misión de Xiaomi es cambiar la opinión del mundo hacia los productos chinos”. El directivo sentía que, en cierto modo, estaba en su mano ayudar a combatir la opinión de que China era el país de la fabricación barata y las copias. Purificadores inteligentes, auriculares, bandas fitness y bicicletas eléctricas comenzaron a copar el catálogo de la empresa, ofreciendo buen rendimiento tecnológico a precios baratos.

 

 

 

 

Esa estrategia ha llevado a Xiaomi a catalogarse a sí misma como una compañía cuyo núcleo es Internet, con smartphones y hardware inteligente conectado a través del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés). Dentro de este ecosistema, el grupo ha desarrollado toda una serie de productos lifestyle de la mano de un listado de casi un centenar de start ups en las que ha invertido.

 

Ajeno a lo que Xiaomi denomina Mi Ecosystem (lo de ‘Mi’ viene de Mobile Internet), el fabricante chino dispone de todo un auténtico bazar que nace de su colaboración con terceros. La compañía mantiene alianzas con cientos de empresas que proporcionan los productos a Xiaomi y esta se encarga de distribuirlos. Desde sartenes, hasta zapatillas de deporte, maquinillas de afeitar, kit de destornilladores y paraguas, se trata de un catálogo nada smart.

 

Pareciera que Xiaomi quiere estar presente en todos los rincones del hogar. De hecho, sólo hace falta echar un vistazo al inmenso inventario de la tecnológica para darse cuenta de que casi no deja hueco sin cubrir en la vivienda. Es su táctica de flanqueo y la ha llevado a cabo progresivamente, una vez ha ido alcanzado cierto estatus en el mercado. La historia de Xiaomi podría haber sido distinta de no haber sabido equilibrar la división de sus fuerzas.

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