Expertos consideran que la inteligencia artificial general puede alcanzarse en cinco a diez años, pero aún requiere avances tecnológicos significativos
Expertos proyectan que la AGI podría lograrse en una década, aunque aún enfrentan desafíos tecnológicos para alcanzar capacidades humanas integradas.
La búsqueda de la inteligencia artificial general (AGI) sigue siendo uno de los mayores objetivos en el campo de la inteligencia artificial, considerada por muchos como la meta suprema de esta área. La AGI se define como un sistema capaz de aprender, razonar y tener habilidades cognitivas similares a las humanas, abarcando múltiples dimensiones e integrando capacidades avanzadas. Sin embargo, hoy en día las IA modernas aún tienen capacidades limitadas, comparadas con un «cerebro de pez», pues su aprendizaje es efímero, no continuo y se limita a tareas específicas, sin poder aplicar conocimientos en distintos contextos.
Demis Hassabis, director de DeepMind, filial de Google, estima que la AGI será alcanzable en un horizonte de cinco a diez años. En una entrevista reciente, criticó el uso del término como un mero recurso de marketing por parte de algunas empresas, y destacó que la verdadera AGI debe ofrecer avances que beneficien a la humanidad, en lugar de ser simplemente una herramienta comercial. Hassabis señala que una AGI debe poseer habilidades multidimensionales y capacidad de integración, pudiendo, por ejemplo, pensar en múltiples dimensiones o integrar datos de diferentes sistemas como satélites meteorológicos, algo que ninguna IA actual logra todavía.
El experto advierte que las capacidades de los modelos actuales están lejos de una AGI completa. La mayoría de las IA presentan lo que él llama un «goldfischgehirn» (cerebro de pez), con memoria efímera y limitada a tareas concretas. Para avanzar hacia la AGI se necesitan varios saltos tecnológicos, que incluyen aprendizaje continuo, ventanas de contexto más eficientes y planificación a largo plazo. Mientras que el cerebro humano procesa solo la información relevante mediante atención selectiva, las IA actuales tienden a tratar toda la información por igual, lo que resulta en procesos ineficientes y costosos.
Hassabis enfatiza que un avance significativo en el camino hacia la AGI sería lograr que las máquinas aprendan de forma constante y adaptativa, además de mejorar su capacidad para entender y actuar en entornos complejos. En ese sentido, señala que la AGI debería revolucionar áreas como la ciencia o el arte, generando descubrimientos o creaciones a un ritmo y con habilidades que superen ampliamente las capacidades humanas, asemejándose a figuras como Einstein, Picasso o Mozart.
En el contexto del desarrollo de nuevas aplicaciones, Google continúa innovando con proyectos que integran la inteligencia artificial en productos cotidianos. Una de esas iniciativas son unas gafas inteligentes, en colaboración con socios como Samsung o Warby Parker, que, según Hassabis, podrían estar disponibles antes del verano. Estas gafas aspiran a convertirse en un asistente digital universal que ayude en tareas diarias mediante una interfaz freihand, mejorando la experiencia previa con Google Glass, que no logró consolidarse hace una década. Además, Google trabaja en potenciar sus capacidades de IA con el nuevo modelo Gemini y herramientas como la IDE Antigravity, buscando avanzar hacia una inteligencia más integrada y funcional.