Nvidia retrasa el lanzamiento de las series GeForce RTX 5000 Super y 6000 debido a problemas en la producción y escasez de memoria
Nvidia pospone lanzamientos clave de sus futuras GPUs debido a retrasos en la producción y una creciente escasez de memoria en el mercado.
Los entusiastas de las tarjetas gráficas podrían enfrentarse a una prolongada espera para la disponibilidad de las próximas generaciones de GPUs. Según informes de The Information, Nvidia ha decidido retrasar tanto la serie GeForce RTX 5000 Super, prevista inicialmente para 2026, como la serie GeForce RTX 6000, que estaba programada para su lanzamiento en 2027. La producción de la serie RTX 6000, que debía comenzar a finales de 2027, se ha desplazado al inicio de 2028, con una posible llegada al mercado en verano de ese mismo año.
Esta serie de cambios en las fechas de lanzamiento está motivada por diversos factores. En particular, Nvidia ha enfrentado retrasos en la producción de los modelos RTX 5080 Super, RTX 5070 Ti Super y RTX 5070 Super, previstos para 2025, pero que ahora podrían no lanzarse hasta 2026 o incluso 2027. La causa principal de estos retrasos es la escasez de memoria DRAM necesaria para estos dispositivos, debido a la alta demanda por parte de centros de datos dedicados a la inteligencia artificial, que ha provocado una crisis en el mercado de almacenamiento y ha elevado los costes de las tarjetas gráficas para videojuegos en las últimas semanas.
Este aumento de precios y las dificultades de suministro también afectan a las tarjetas de alto rendimiento para servidores, como la RTX Pro 6000 Blackwell, cuyo coste supera los 8.400 €, y que comparte componentes basados en la tecnología GDDR7 con la serie GeForce RTX 5000. Por otra parte, AMD ha señalado en recientes conferencias que su enfoque principal seguirá siendo el segmento empresarial y de gama alta, sin determinar aún cuándo lanzará nuevas tarjetas Radeon.
En resumen, la escasez de memoria y la alta demanda en el sector de inteligencia artificial están generando una importante crisis de suministro que afectará tanto a gamers como a profesionales, prolongando la espera por modelos de alto rendimiento en los próximos años y encareciendo significativamente las tarjetas gráficas en el mercado.