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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

23 May 201801:17

Blog
María Gutiérrez

La tecnología no es el núcleo de una ‘start up’. Ni de broma

La tecnología no es el núcleo de una ‘start up’. Ni de broma

Estoy absolutamente convencida de que la tecnología NO es el núcleo de una start up. Cada vez que oigo a alguien hablar de tecnología en una start up sólo escucho detallar las características técnicas y bondades del producto, cómo es un desarrollo que nadie ha hecho hasta el momento y cómo los clientes deberían amarlo aunque no se les ocurra que pudiera existir.

 

Te confieso que yo también me creí esta milonga. Defendía con vehemencia que, desarrollando una tecnología disruptiva y siendo capaces de sacarla al mercado, era muy probable que la empresa funcionase y tuviese éxito. ¡Qué profundamente equivocada estaba!

 

Conozco a centenas de personas en el ecosistema start up y se nos llena la boca hablando de tecnología y de productos tecnológicos como si fuésemos los primeros en el universo en crear código. Sin querer o queriendo, parece que las start ups se han adueñado de “la tecnología” y la han hecho el núcleo de su existencia. Craso error que muchas están pagando o van a pagar caro.

 

Según lo que he ido aprendiendo a base de collejas, escuchar a los que saben más, leer como una posesa y observar como un búho, es que una de las piedras atadas al tobillo de una start up es el concepto de MVP (Minimum Value Product). Yo misma he utilizado trillones de veces ese palabro y me he referido a él. Menos mal que en algún momento se ha hecho la luz y me estoy esforzando al máximo por quitármelo de encima. ¡Qué lastre es el MVP! Y, lo peor, cuánto daño ha hecho.

 

Me gusta ser constructiva y no ir de hater, así que voy a seguir este texto proponiendo una alternativa al MVP mucho más potente: el MVS (Minimum Value System). Una sola letrita de nada supone un cambio abismal de forma conceptual y, lo que es más importante, proporciona a una start up un modelo mucho más robusto en el que basar sus primeras fases, ya de por sí bastante volátiles e inciertas.

 

Para comenzar a argumentar el por qué deberíamos abrazar al MVS en el ecosistema start up y dar una patada al MVP, me voy a referir constantemente al objetivo final de una start up: convertirse en un negocio rentable y escalable. Tres palabras claves: negocio, rentable, escalable. Grabadas a fuego en mi mente las tengo.

 

Aquí va una de las grandes verdades de la vida: un negocio NO es un producto, es un sistema. Entonces, lo que debería comerte la cabeza cuando inicias una start up es saber cómo crear un sistema que aporte valor, no cómo crear un producto que aporte valor. Creo que, con este parrafito, ya he sentado cátedra. Pero seguiré un poco más.

 

Un negocio rentable es un sistema eficaz para conseguir los objetivos de los agentes que forman parte del negocio: clientes, trabajadores, proveedores, dueños e inversores. El producto, como ves, podría ser casi cualquier cosa dentro de un negocio. Estoy de acuerdo contigo en que en una start up tecnológica el producto es tecnológico en muchas ocasiones. ¿Es eso clave para que sigamos manteniendo con vida el concepto de MVP? En absoluto.

 

Cualquier negocio debería incorporar la tecnología para mejorar su sistema. De hecho, las mejores empresas (del sector tecnológico o no) son aquellas que tienen ese mantra en su ADN. Si el sistema-negocio es tecnológico, ello hace que su producto también se vea beneficiado del uso de la tecnología, independientemente de si lo que transaccionan los filetes de buey, zapatos, o alquiler de coches eléctricos. La tecnología permite a los negocios ser más rentables y también ser más escalables. Incluso a aquellos que venden mariscos o comida a domicilio.

 

Por supuesto, un producto tecnológico como puede ser un SaaS (software as a service, en inglés) puede ser muy escalable, pero en sí mismo no tiene por qué ser nada rentable, ni siquiera terminar siendo un negocio para nadie al no cumplir los objetivos de las personas que forman parte de él: clientes, trabajadores, proveedores, dueños e inversores. Un sistema de negocios que no está bien ideado, diseñado, planificado e implementado es una empresa muerta que no podrá cumplir su cometido.

 

Un negocio no se escapa de ser un sistema y se convierte en un producto porque nosotros queramos. Un negocio es lo que es y lo mejor es aceptar la realidad y trabajar con ella. Dejemos a un lado los MVP y pensemos en cómo podemos crear un sistema que sea capaz de transaccionar un producto de forma armoniosa, rentable y escalable. Centrémonos en desarrollar MVS. Ahí es nada.

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