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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

18 Sep 201823:12

Blog
María Gutiérrez

Qué ganas de contarte

Qué ganas de contarte

 

A los 8 años ya sabía que quería ser ingeniera. Parece ser que es a esa edad cuando empiezan a ponerse de moda las vocaciones. Voy a ser sincera: no tenía ni idea de qué era lo que hacía un ingeniero, pero mi madre me dijo que “arreglaban cosas” y a mí me pareció que me encajaba bien. Mi madre tampoco conocía a ningún ingeniero de aquella época. Creo que fui el primer ingeniero al que conoció en persona.

 

Estudiar ingeniería a mitad de los 90 no es una gran cosa. Mi generación es la más numerosa de las que ahora mismo estamos de pie en España y la mayoría fuimos a la Universidad. Todo el mundo estudiaba y las facultades estaban hasta los topes de adolescentes que no tenían ni idea de qué era a lo que se enfrentaban. Casi ninguno de los que atestábamos las universidades españolas nos habíamos informado a fondo de nada sobre la universidad. ¿Cómo podría haber sido? Internet era aún cosa de unos pocos y la mayoría no teníamos ni idea de lo que era una @.


Pero ahora el mundo es muy diferente, por ello...


Qué pena me invadió hace unos meses cuando me dijeron que sólo el 22 % de los alumnos de carreras de Ciencias (que ahora se llama STEM) eran chicas. Desde que me centré en cambiar pañales y en buscar ingresos para mantener a mis churumbeles, mi mente había estado totalmente desvinculada de los movimientos sociales que discurrían en colegios e institutos y que terminaban con esas cifras en las universidades. Y este verano, de casualidad, conocí que las chicas se están quedando al margen de las oportunidades profesionales que les podría dar la tecnología. Y que todos estamos perdiéndonos los avances que podría darnos el talento diverso (de género en este caso) podría aportar a toda la sociedad.


Qué rabia sentí por no haberme dado cuenta antes de la pérdida de oportunidades y talento que todos estamos sufriendo. ¿Hacia adónde estaba mirando? ¿Es tan difícil de ver que no lo veo? ¿Por qué tengo la cabeza tan incrustada en mi ombligo? ¿Qué me dirán mis hijos y mi hija cuando sufran las consecuencias?


Qué ganas de ponerme manos a la obra para trabajar en favor de la igualdad de oportunidades sin ningún tipo de discriminación: ni género, ni edad, ni procedencia, ni raza... Nni nada. Para que cada persona sea libre de elegir su destino sin tener la losa encima de los estereotipos, ni cuando se mira a sí misma, ni cuando observa a otros, ni cuando le juzgan.


Qué ansias por contar a todo el mundo que quiero ayudar y poner mis conocimientos y capacidades para contribuir a la libertad y al desarrollo profesional y personal de cada uno de nosotros. Quiero contarlo a los cuatro vientos con la esperanza de encontrar a más personas con la misma inquietud y con las misma intención de arremangarse e ir hacia adelante, hacia un futuro mejor para todos.


Qué necesidad tengo de escuchar si tú opinas lo mismo y ves lo mismo que yo. Porque veo personas valiosas cuyo CV es descartado por tener canas, y jóvenes con ganas a los que no se les da una oportunidad. ¿Tú también los ves? ¿O incluso eres uno de ellos?


Qué emoción al pensar que podemos utilizar la tecnología para mejorar como humanos, utilizando los avances con inteligencia y con voluntad de contribuir al desarrollo de las personas.


Qué agradecida estoy de que hayas leído estas líneas. Estoy a tu disposición, como siempre.


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