Automotrices en EE. UU. amplían su inversión en almacenamiento de energía ante la incertidumbre del mercado de vehículos eléctricos

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Automotrices en EE. UU. amplían su inversión en almacenamiento de energía ante la incertidumbre del mercado de vehículos eléctricos

Las automotrices de EE. UU. diversifican su negocio, apostando por el almacenamiento de energía en medio de incertidumbre en el mercado de vehículos eléctricos.

Descripción

Las principales automovilísticas de Estados Unidos amplían su incursión en el almacenamiento de energía, alejándose gradualmente de su foco en los vehículos eléctricos (VE) para aprovechar las fábricas de baterías en las que han invertido millones de dólares. Esta tendencia surge en un contexto de incertidumbre sobre el mercado de los VE, con pronósticos que prevén una reducción significativa en las expectativas de ventas para la próxima década.

El almacenamiento de energía utiliza tecnologías similares a las baterías de los vehículos eléctricos, permitiendo almacenar electricidad para hogares, comercios e incluso servicios públicos. Empresas como Tesla invierten en este campo desde 2015, con productos como Powerwall y Powerpack, que han contribuido a un crecimiento importante en sus ingresos, representando aproximadamente el 20% del total y con márgenes que duplican los de su división automotriz.

Otros fabricantes como Ford y General Motors anunciaron en 2025 inversiones destacadas: Ford comunicó la conversión de una planta en Kentucky y el uso de espacio en Michigan para producir celdas destinadas al almacenamiento residencial, con una inversión de 12.000 millones de dólares en estos proyectos. GM, por su parte, lanzó en octubre de 2024 su producto PowerBank, similar a las soluciones de Tesla, y ha ampliado su negocio en almacenamiento mediante alianzas con recicladoras de baterías como Redwood Materials, promoviendo asimismo el uso de baterías de VE antiguos y nuevos para este fin.

El creciente interés responde en parte al aumento de la demanda eléctrica, impulsada por la expansión de los centros de datos y la electrificación de hogares e industrias. La intermitencia de fuentes renovables como la solar y la eólica genera una necesidad fundamental de sistemas de almacenamiento capaces de captar energía en periodos de excedentes y suministrarla en momentos de mayor demanda o cuando los costes son menores, como durante la noche.

El coste de estos sistemas ha descendido notablemente en los últimos 15 años, facilitando su adopción. Algunas normativas estatales, como en California, exigen considerar el despliegue de almacenamiento energético, lo que respalda aún más su crecimiento en el sector residencial y comercial. En el ámbito empresarial, sectores como los grandes centros de datos aumentan la demanda de soluciones de almacenamiento que permitan reducir costes y garantizar la continuidad operativa ante apagones.

A pesar de estas oportunidades, el mercado sigue emergente y con una demanda en desarrollo. La demanda de vehículos eléctricos en EE. UU., por ejemplo, ha disminuido su participación en el mercado de coches nuevos, bajando de aproximadamente el 10% a poco más del 5% en un trimestre, lo que ha llevado a Ford a reducir sus expectativas de ventas de VE para 2030, situándolas ahora entre el 9% y el 18%, frente al 45% anticipado anteriormente.

Técnicamente, aunque las baterías de almacenamiento de energía comparten fundamentos con las de los VE, difieren en diseño y optimización, lo que supone un desafío para las empresas tradicionales del sector automotriz. La competencia en esta nueva área exige habilidades especializadas e infraestructura adecuada, aspectos en los que las compañías con mayor escala y experiencia en producción masiva mantienen una ventaja significativa.

Un incentivo clave para firmas como Ford en esta transición es la promoción de la manufactura en EE. UU., que recibe incentivos fiscales para evitar la dependencia de tecnologías procedentes de países como China, líder mundial en producción de almacenamiento energético. La apuesta por fortalecer la producción local y aprovechar las nuevas políticas parece impulsar que más empresas se unan a este mercado en crecimiento, aunque queda un largo camino por recorrer para alcanzar una madurez plena.