Microsoft planea desarrollar modelos de frontera de inteligencia artificial para 2026 y competir con OpenAI

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Microsoft planea desarrollar modelos de frontera de inteligencia artificial para 2026 y competir con OpenAI

Microsoft busca reducir su dependencia de OpenAI al desarrollar sus propios modelos de inteligencia artificial para 2026, enfrentándose a grandes empresas del sector.

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Microsoft planea dar un paso decisivo en el mercado de inteligencia artificial con el desarrollo de sus propios modelos de frontera para 2026, con el objetivo de competir directamente con OpenAI y otras grandes tecnológicas. Aunque actualmente la compañía depende en gran medida de los modelos de OpenAI, incluyendo ChatGPT y DALL·E 3, y posee una participación del 27% en la empresa, busca diversificar sus recursos y capacidades en inteligencia artificial.

Los vínculos entre Microsoft y OpenAI han sido profundos desde sus primeros años, con contratos exclusivos y derechos sobre la propiedad intelectual que se extienden hasta 2032. Sin embargo, en 2022 reestructuraron parcialmente su acuerdo para permitir a OpenAI buscar servicios de computación en otras nubes, reduciendo así la dependencia de Microsoft. A pesar de esta relación, OpenAI aún no ha generado ganancias y afronta frecuentes controversias, además de tener una deuda superior a un billón de dólares en contratos de computación con grandes empresas como Amazon, Softbank y Microsoft.

El CEO de OpenAI, Sam Altman, y su equipo enfrentan una situación complicada, ya que Microsoft ha confirmado que prefiere gestionar sus propios modelos avanzados de IA en un futuro próximo, lo que implica un cambio estratégico significativo. Mustafa Suleyman, responsable de IA en Microsoft, afirmó que la compañía busca desarrollar modelos de última generación, apoyados por equipos de élite y una infraestructura de cómputo a escala gigavatio, lo que subraya la magnitud de la inversión y el compromiso en este campo.

Se espera que Microsoft lance sus propios modelos «de frontera» en 2026, posicionándose como un competidor directo en un mercado que, aunque aún en definición, ya muestra una gran competencia entre las principales firmas tecnológicas. Este movimiento representa un posible golpe para OpenAI, que ha dependido en gran medida de contratos con Microsoft y del financiamiento de otros gigantes tecnológicos como Amazon y Softbank para sostenerse.

Mientras tanto, expertos como Suleyman expresan optimismo respecto al potencial de la inteligencia artificial para beneficiar a la humanidad, proyectando que muchas tareas laborales, especialmente en el sector blanco, podrían automatizarse en un plazo de dos años. Sin embargo, existen preocupaciones éticas y sociales sobre la rápida implementación de estas tecnologías, incluyendo el temor a pérdidas masivas de empleo y posibles desórdenes sociales. A pesar de estos temores, las principales compañías de IA continúan ampliando sus capacidades y acelerando su desarrollo, a menudo enfrentando críticas por su impacto en la sociedad y su gestión ética.