Google cambiará el funcionamiento de reCAPTCHA en 2026, pasando a ser procesador de datos bajo Google Cloud y responsabilizando a los operadores de sitios web

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Google cambiará el funcionamiento de reCAPTCHA en 2026, pasando a ser procesador de datos bajo Google Cloud y responsabilizando a los operadores de sitios web

Google redefine el uso de reCAPTCHA en 2026, cediendo mayor responsabilidad a los operadores y alineándose con las normativas de Google Cloud.

Descripción

Durante mucho tiempo, el uso de reCAPTCHA de Google supuso un desafío para la protección de datos de los operadores de sitios web europeos. La finalidad del servicio es proteger contra bots y spam, pero el tipo de procesamiento de datos que realizaba generaba complicaciones legales, ya que Google actuaba en la mayoría de los casos como un «titular del tratamiento de datos» independiente, decidiendo cómo y para qué fines se usaba la información recopilada, incluso en relación con las regulaciones generales de protección de datos.

Este panorama está a punto de cambiar radicalmente. A partir del 2 de abril de 2026, Google implementará un cambio en el modelo operativo de reCAPTCHA a nivel global. El servicio dejará de considerarse un sistema con soberanía de datos propia y se integrará en los servicios profesionales de Google Cloud, siguiendo ahora las mismas normativas de cumplimiento que aplican en esta plataforma de la nube. Este ajuste no es meramente formal; implica una redistribución del poder en la gestión de datos, favoreciendo a los operadores de sitios web.

En la práctica, esto significa que los operadores de sitios serán responsables de definir la finalidad y los medios del procesamiento de datos, asumiendo el rol de «responsables del tratamiento» o «data controller». Google, por su parte, actuará únicamente como «procesador de datos», limitando su función a procesar la información recopilada en los sitios web según instrucciones específicas. La reestructuración responde a las críticas continuas de defensores de la protección de datos, que argumentaban que los datos de los usuarios utilizados en consultas de seguridad podían filtrarse inadvertidamente en las bases de datos de perfiles de Google, influyendo en sus actividades comerciales.

Con la nueva estructura, se delimitará claramente que la información solo podrá utilizarse para la provisión, mantenimiento y seguridad del propio servicio de reCAPTCHA. Para la ciudadanía, este cambio será notable. En la actualidad, en muchos sitios se muestra una referencia a la política de privacidad y los términos de uso de Google en un pequeño logo, pero a partir de la fecha de implementación, estas referencias desaparecerán, ya que los usuarios ya no estarán bajo los términos generales de Google respecto a reCAPTCHA. Google recomienda a los operadores eliminar manualmente estas referencias en sus sitios para cumplir con la nueva normativa.

Desde el punto de vista técnico, la transición se prevé casi sin inconvenientes. Google asegura que no habrá interrupciones en el servicio, que las claves existentes seguirán siendo válidas y que funciones como la protección contra cuentas fraudulentas o la protección mediante SMS permanecerán intactas. Además, todas las claves clásicas ya migradas a la plataforma Cloud continuarán funcionando bajo el marco del acuerdo de procesamiento de datos en la nube, ofreciendo mayor seguridad legal a las empresas.

Este cambio llega en un momento crítico, en un contexto donde la inteligencia artificial se emplea cada vez más tanto para defensa como para la creación de bots más sofisticados, incrementando la necesidad de herramientas de verificación confiables. Con esta modificación, los operadores podrán justificar el uso de reCAPTCHA con menos preocupaciones respecto a posibles violaciones de derechos de los usuarios, en línea con el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).