Movimiento QuitGPT protesta contra OpenAI por donaciones políticas y colaboraciones controvertidas
El movimiento QuitGPT surge en rechazo a las controversiales donaciones y relaciones políticas de OpenAI, generando dudas sobre su neutralidad ética y futura confianza.
La popularidad de ChatGPT enfrenta un obstáculo inesperado tras la creación del movimiento QuitGPT, formado por activistas y organizadores digitales que protestan contra OpenAI. La causa principal fue la revelación de que Greg Brockman, presidente de la compañía, y su esposa donaron cada uno 12,5 millones de dólares a Maga Inc., un super PAC pro-Trump, lo que generó críticas y rechazo en la comunidad.
Este movimiento ha ampliado sus motivos para evitar los productos de OpenAI, incluyendo la denuncia de colaboraciones con agencias federales como ICE, que utiliza sistemas de IA basados en modelos de OpenAI para procesos de revisión de currículums. La exposición de estas relaciones y las donaciones ha provocado una percepción negativa sobre la neutralidad ética de ChatGPT, lo que ha llevado a más de 17.000 personas a cancelar o planear cancelar sus suscripciones.
La situación se agrava tras el cambio en la estructura de OpenAI, que pasó de ser una organización sin fines de lucro a una con fines lucrativos, lo que molestó a muchos usuarios que valoraban su misión inicial de proteger los intereses de la humanidad en la carrera por la inteligencia artificial general (AGI). La competencia ha aprovechado esta insatisfacción, ofreciendo alternativas como Gemini, de Google, y Claude, de Anthropic, para captar usuarios descontentos.
El movimiento QuitGPT también pone de manifiesto el dilema sobre la posible pérdida de neutralidad política en las empresas tecnológicas, pues es cada vez más evidente que las decisiones empresariales, incluidas donaciones y asociaciones con el gobierno, influyen en la percepción pública y en la confianza en estas herramientas digitales. Aunque no se prevé un impacto radical en las suscripciones, el caso refleja un cambio en la forma en que la opinión pública percibe a las empresas de IA, que ahora priorizan la transparencia política y ética.