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El diario del negocio digital y las tecnologías del futuro

26 Ago 201904:38

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2017, el año en que Uber ‘mudó la piel’ para preparar su debut en el parqué

27 Dic 2017 — 04:54
A. Pijuán
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En los últimos doce meses, Uber ha sido acusada de saltarse la ley con Greyball, su fundador y consejero delegado ha dimitido por la presión de los inversores y ha perdido 743 millones de dólares sólo en el tercer trimestre. Pese a ello, Uber vale más de 48.000 millones de dólares.

2017, el año en que Uber ‘mudó la piel’ para preparar su debut en el parqué

 

Doce meses frenéticos. Así podría definirse el último año de Uber, que en tan sólo doce meses acumula una demanda colectiva por las supuestas agresiones sexuales de sus conductores, se enfrenta a cinco investigaciones federales en Estados Unidos, ha perdido la licencia para operar en Londres, se ha visto obligado a despedir a una veintena de trabajadores por acoso sexual y se ha puesto en el punto de mira del Departamento de Justicia de EEUU por el uso con fines ilegales del software Greyball.

 

El grupo, además, perdió en junio a su alma máter. Travis Kalanick, fundador y consejero delegado de la compañía, se vio obligado a presentar su dimisión el pasado verano por la presión de los accionistas ante los escándalos que rodeaban a Uber. A cierre del tercer trimestre, además, la compañía anunció pérdidas por valor de 743 millones de dólares (625,9 millones de euros).

 

¿Podía ir peor el año de Uber? En marzo, la empresa perdió a su presidente, Jeff Jones, y a su director financiero en junio. Entre un despido y otro, la compañía estadounidense cesó a Anthony Levandowski, cofundador de Otto; y asistió a la salida de Ed Baker, vicepresidente de producto y expansión, y Rachel Whetstone, responsable de políticas públicas.

 

 

 

 

Pese a ello, el nuevo consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, se ha marcado como objetivo que el grupo debute en el parqué en un plazo de entre 18 y 36 meses. “Esta empresa tiene que cambiar”, aseguró al equipo de Uber el directivo. De ahora en adelante, Uber deberá prepararse para una carrera de fondo y resolver varias incógnitas: alcanzar la rentabilidad, lavar la imagen de la compañía y superar los escollos de la legislación de los diferentes países en los que opera el grupo.

 

En pro de este objetivo, Khosrowshahi ya ha incorporado a su equipo a un nuevo director de asuntos jurídicos, Tony West, que en su día fue un alto funcionario del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La empresa también ha fortalecido su equipo con el fichaje de Barney Harford, antiguo consejero delegado de Orbitz y asesor de la empresa desde octubre, como nuevo director de operaciones. El grupo llevaba desde marzo intentando cubrir esta vacante.

 

En la actualidad, el valor de Uber supera los 48.000 millones de dólares, según la última oferta de SoftBank. El pasado noviembre, la empresa aprobó la apertura de su capital al gigante nipón y selló un acuerdo por el que SoftBank inyectaría hasta 9.000 millones de dólares (7.581,7 millones de euros) en la compra de acciones y otros mil millones de dólares (842,4 millones de euros) de inversión junto a otros accionistas.

 

Antes de acordar esta operación, que supuso un recorte del 30% sobre la última valoración de la empresa, Uber había alcanzado un valor de 68.000 millones de dólares (57.284,2 millones de euros), superando a General Motors y Ford. Desde que inició operaciones en 2008 hasta ahora, el grupo acumula más de 15.000 millones de dólares (12.636,2 millones de euros) de financiación y cuenta con el respaldo financiero de la firma de capital riesgo Benchmark, First Round Capital, Lowercase Capital, Menlo Ventures y Fidelity Investments, entre otros.

 

 

 

Parte de su valor, según los analistas, radica en su apuesta por la conducción autónoma y el futuro del transporte. La conducción autónoma es, de hecho, uno de los motivos por los que SoftBank ha optado por entrar en el capital de Uber. Esta, por su parte, ha adquirido 24.000 coches deportivos del fabricante sueco Volvo para reforzar su flota de automóviles sin conductor. El precio unitario de cada vehículo asciende a 46.900 dólares, lo que se traduce en una inversión por parte de Uber de, como mínimo, 1.125,6 millones de dólares (948,2 millones de euros).

 

Según datos publicados en The Information sobre las inversiones de Uber, el grupo gastó 95 millones de euros en I+D sólo en el primer semestre de 2015. Un año después, la empresa desembolsó 680 millones por la empresa OttoMotto para avanzar en este campo y, a inicios de 2017, Mercedes anunció una alianza con el grupo para introducir sus propios vehículos autónomos en la red de Uber.

 

La empresa incluso se ha atrevido con los coches voladores. El pasado abril, la tecnológica anunció la puesta en marcha de UberElevate, su proyecto de vehículos voladores para acortar los tiempos de recorrido en las ciudades y terminar con la congestión urbana. Su objetivo es que estos vehículos estén operativos para 2020, aunque para ello deberán sortear toda una serie de regulaciones que les permitan realizar su actividad.

 

 

 

 

El grupo, además, acaba de encontrarse con otro frente en Europa. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE ha dictaminado que Uber es una empresa de transporte y debe, por tanto, ser sometida a las mismas reglas. La decisión de Bruselas corta por lo sano la actividad de UberPop, que permitía a cualquier particular con un carnet de conducir ofrecer sus servicios como chófer a través de la aplicación.

 

En España, este servicio fue prohibido en 2014. Desde entonces, la compañía opera a través de licencias de vehículos de alquiler con conductor (VTC), pero la sentencia ha dado pie a que la patronal Fedetaxi solicite a la Comunidad de Madrid y a la Generalitat de Cataluña que inspeccionen los servicios realizados por Uber desde ese año y, dado el caso, se apliquen las sanciones pertinentes.

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