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22 Nov 201915:46

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‘Mobile World Congress 2018’: el congreso que casi se marcha de Barcelona

05 Feb 2018 — 04:49
Daniel López
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El congreso de telefonía móvil más importante estuvo muy cerca de abandonar su sede en 2018. Los organizadores pusieron en duda la viabilidad de la feria en Barcelona ante la tensa situación política vivida en Cataluña.

El año en que el Mobile World Congress casi se marcha de Barcelona

 

Cuenta atrás para uno de los mayores eventos tecnológicos de España. Mobile World Congress calienta motores en su duodécima edición en Barcelona, que tendrá lugar en el Recinto Gran Vía de Fira de Barcelona entre el 26 de febrero y el 1 de marzo. Como cada año desde que el salón aterrizara en la capital catalana en 2006, miles de asistentes se dan cita con las últimas tecnologías en un recinto en el que negocio, investigación, producto y tendencia se dan la mano.

 

Ajit Pai, Reed Hastings, Mark Zuckerberg y muchos otros líderes de la industria tecnológica se han sucedido en este evento, que en los últimos meses ha visto peligrar su permanencia en Barcelona (sellada hasta el 2023) por el conflicto político que vive Cataluña. El congreso, no obstante, se enfrenta a un mayor reto: adaptarse a una industria que crece de forma exponencial y que, de un año a otro, puede quedar desfasada.

 

A menos de un mes para el arranque de la feria de telefonía móvil más relevante del mundo, sus organizadores se muestran expectantes de que el ambiente geopolítico sea el adecuado para que el certamen se celebre sin inquietud. Barcelona ha sido cuna y hogar del Mobile World Congress (MWC) desde que el evento se estrenara en la ciudad catalana en 2006, un factor que en 2018 ha estado cerca de llegar a su fin.

 

La incertidumbre política y económica que ha vivido Cataluña en los últimos meses ha pasado factura a todo el tejido empresarial e institucional de la región. Para el MWC no ha sido una excepción. En noviembre del año pasado, los responsables de la Gsma (organizadora del congreso) llegaron a declarar que la viabilidad del evento peligraba en Barcelona en caso de no resolverse la tensión en el territorio.

 

En plena efervescencia geopolítica, la cúpula del MWC se inquietó. John Hoffman, consejero delegado de la Gsma, y su socio Fira de Barcelona, sopesaron retrasar la feria de móviles ante la falta de tiempo para anular la cita o realizar un traslado a otra ciudad. En ese aspecto, los organizadores tantearon mover la feria de cara a 2019.

 

 

 

 

Semejante decisión habría supuesto un duro golpe para Fira de Barcelona, que obtiene el 35% de sus ingresos por el MWC cada mes de febrero. Tras la exposición de 2017, la institución facturó un total de 167 millones de euros. Ante el ruido mediático producido por las dudas de la Gsma, la asociación se vio en la necesidad de tranquilizar los ánimos, confirmando que el acuerdo continuaría teniendo vigencia hasta 2023 y que la edición de este año se celebrará del 26 de febrero al 1 de marzo en el Recinto Gran Via.

 

No se han calmado las aguas, de todas maneras. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, solicitó la semana pasada al director general de Telefónica en Cataluña, Kim Faura i Batlle, sentarse directamente con José María Álvarez-Pallete, presidente del grupo de telecomunicaciones. El objetivo de dicho encuentro sería el de realizar las gestiones necesarias que evitasen la marcha del congreso de su ciudad natal.

 

Pallete aportó su granito de arena en dicho encuentro. El pasado jueves, en pleno apoyo por la candidatura de Barcelona como ciudad europea para el desarrollo del 5G, el presidente de Telefóncia aseguró que su compañía apoyará a la capital catalana en su iniciativa por atraer las ayudas de la Comisión Europea para desarrollar la quinta generación de redes de banda ancha móvil en la urbe.

 

 

 

 

En ese aspecto, la voluntad de los principales actores del sector es que Barcelona continúe siendo ‘la capital mundial del móvil’. No es un tema zanjado, ni mucho menos, ante una delicada situación en Cataluña que no cesa. Hoffman pidió la semana pasada un “entorno estable y seguro” para conseguir una nueva edición satisfactoria. No deja de ser un toque de atención: la preferencia es continuar celebrando la feria en la ciudad, pero siempre y cuando las condiciones sean favorables.

 

“Estamos comprometidos con esta relación y esperamos que el entorno en la ciudad nos lo permita”, expresó Michael O’Hara, responsable de márketing de la Gsma. Por su parte, Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona, indicó que “más allá de la dificultad de la situación política, estamos haciendo un gran esfuerzo para lanzar un mensaje de confianza y para mostrar que congresos internacionales de estas características son muy importantes para Barcelona, Cataluña y España”.

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