El alto costo energético y económico de operar ChatGPT impulsa cambios en su monetización

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El alto costo energético y económico de operar ChatGPT impulsa cambios en su monetización

El funcionamiento de ChatGPT requiere recursos costosos y energéticos, lo que ha llevado a la plataforma a implementar nuevas estrategias de monetización.

Descripción

Operar el sistema de inteligencia artificial más utilizado del mundo, como ChatGPT, implica un gasto económico y energético considerable. Cada consulta que realizan las personas usuarias no solo consume recursos computacionales, sino que también requiere energía, agua y procesamiento en centros de datos distribuidos a nivel global. Según un análisis del Washington Post, una sola solicitud, como un correo electrónico generado por IA, puede consumir aproximadamente 7,5 kilovatios-hora de energía al año. Multiplicado por cientos de millones de personas usuarias semanales, estas cifras se vuelven astronómicas, evidenciando que ninguna interacción en la plataforma es realmente gratuita.

El coste para mantener estos servicios a escala mundial ha alcanzado aproximadamente 17.000 millones de dólares anuales, un monto que influye en las decisiones de la compañía y en su estructura de negocio. Desde su fundación en 2015 como organización sin fines de lucro, OpenAI ha tenido que adaptarse a la realidad de los costes crecientes y en 2019 cambió a un modelo de beneficio limitado, con el apoyo de grandes inversores como Microsoft, que posee cerca del 27% de la empresa. Actualmente, valorada en unos 500.000 millones de dólares, OpenAI busca diversificar sus ingresos mediante suscripciones —como ChatGPT Plus a 20 dólares mensuales— y tarifas por uso de API, que generaron más de 20.000 millones de dólares hasta 2025.

A pesar de estos ingresos, los gastos en infraestructura superan ampliamente lo obtenido, lo que ha llevado a OpenAI a explorar nuevas vías de monetización, como la incorporación de publicidad en su plataforma. Desde el lanzamiento de las campañas publicitarias para personas usuarias gratuitas y aquellas en el plan ChatGPT Go de 8 dólares mensuales, se ha evidenciado una tendencia a priorizar los ingresos por encima del acceso libre y completo al servicio. La presencia de anuncios, aunque aún diferenciados claramente de los chats, es un indicio de la necesidad de equilibrar costes y oferta, y plantea interrogantes sobre cómo podrían evolucionar las funciones y accesos en el futuro cercano.

Este escenario refleja un desafío que enfrentan muchas empresas de inteligencia artificial: los costes asociados a cada usuario y solicitud son significativamente mayores en comparación con otros modelos tecnológicos tradicionales, donde el incremento de personas usuarias suele reducir costes marginales. A medida que la IA se incrusta más en la vida diaria, la sostenibilidad de estos servicios dependerá no solo de la innovación tecnológica, sino también de la capacidad de mantener un equilibrio entre inversión, rentabilidad y accesibilidad para las personas usuarias.