Tesla enfrenta retrasos en el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías de baterías en 2023

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Tesla enfrenta retrasos en el desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías de baterías en 2023

A pesar de las expectativas, Tesla y otros fabricantes enfrentan obstáculos técnicos, económicos y de mercado que retrasan la revolución en baterías eléctricas.

Descripción

Las promesas de Tesla sobre la revolución en las baterías para vehículos eléctricos no se han materializado en 2023, pese a las expectativas generadas por Elon Musk en 2020 durante el evento «Tesla Battery Day». La compañía anunció que lanzaría celdas de batería más potentes y económicas, diseñadas para transformar el mercado automovilístico eléctrico.

Sin embargo, en 2023 no se observó la presencia de vehículos de gran volumen que incorporaran estas nuevas tecnologías. La única señal concreta fue un pedido de cátodos para las nuevas celdas 4680, por un valor de apenas 7.386 $, muy inferior a los 2.900 millones de dólares previstos inicialmente. La empresa coreana L&F, que iba a suministrar estos componentes hasta 2025, vio reducido su contrato a una cantidad insignificante, lo que representa una pérdida significativa para el proveedor y refleja dificultades en la producción y adquisición de componentes clave.

Por otro lado, Tesla ha utilizado exclusivamente celdas cilíndricas 4680 en su Cybertruck, un modelo cuyas ventas han quedado por debajo de lo esperado. La capacidad de producción de su gigafábrica en Texas se estima en 250.000 unidades anuales, pero las ventas reales son actualmente menos de una décima parte de esa cifra. Otras iniciativas y ventas a terceros relacionadas con estas celdas aún no muestran resultados concretos o son limitadas, lo que evidencia obstáculos en la adopción y escalabilidad de estas innovaciones.

Las dificultades técnicas también han afectado la innovación en baterías. Tesla ha enfrentado problemas en la producción de celdas con recubrimiento en seco y otras tecnologías de vanguardia. En especial, las ventajas en densidad energética de las nuevas celdas aún no se traducen en mejoras significativas en la práctica, debido a los desafíos en la fabricación a gran escala, incluyendo mayores residuos de calor que requieren sistemas de refrigeración más robustos.

Este escenario se desarrolla en un contexto global de desaceleración del mercado de vehículos eléctricos en Norteamérica y otras regiones, influido tanto por la competencia, especialmente de fabricantes chinos, como por las actividades políticas de Musk, que han afectado la imagen de marca de Tesla. El Cybertruck, uno de sus modelos emblemáticos, ha quedado muy por detrás de las promesas iniciales.

Asimismo, otros actores en la cadena de suministro de baterías también experimentan retrocesos. Ford, por ejemplo, ha recortado sus planes eléctricos y ha cancelado la construcción de varias plantas, afectando a proveedores como LG Energy Solutions, que iba a suministrar baterías por aproximadamente 7.100 millones de dólares desde 2027 hasta 2032, aunque estos proyectos han sido finalmente cancelados. Contratos similares y alianzas, como la joint venture entre LGES y Honda, también están en suspenso, y una fábrica en Ohio será vendida para mejorar la eficiencia operativa.

Por último, el fabricante alemán Freudenberg Group ha decidido cerrar su producción de baterías de litio en Michigan, debido a que el mercado de vehículos comerciales eléctricos aún no ha alcanzado las expectativas de crecimiento. LG Energy Solutions, que suministraba módulos para esta planta, ha entregado solo una fracción de lo pactado, con pérdidas cercanas a 2.700 millones de dólares en pedidos que no se materializarán.

En definitiva, pese a las promesas y las inversiones iniciales, el avance de Tesla y de otros actores en el desarrollo de nuevas tecnologías de baterías enfrenta dificultades técnicas, económicas y de mercado que retrasan la llegada de una revolución en el sector automovilístico eléctrico.