Tesla enfrenta retrasos en producción y pedidos limitados para sus baterías 4680, afectando sus metas de expansión

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Tesla enfrenta retrasos en producción y pedidos limitados para sus baterías 4680, afectando sus metas de expansión

Tesla enfrenta desafíos tecnológicos y de demanda que retrasan su producción de baterías 4680 y limitan sus planes de expansión.

Descripción

En 2020, Tesla anunció una revolución en la fabricación de baterías con la introducción de las nuevas celdas en formato 4680, prometiendo una entrega de mayor corriente a menor coste. Sin embargo, en 2023 la compañía solo realizó pedidos parciales a la empresa surcoreana L&F por un valor de apenas 7.386 $, muy por debajo de los 2.900 millones de dólares en pedidos que se esperaban originalmente. Esta situación refleja un incumplimiento en los acuerdos y ha afectado las expectativas de L&F, que esperaba un aumento sustancial en su volumen de negocio.

Por su parte, Tesla utiliza principalmente estas celdas 4680 en su Cybertruck, cuyo proceso de producción en la gigafábrica de Texas ha estado muy por debajo de su potencial, con pedidos limitados por parte de otros clientes externos. La fabricación a escala masiva ha enfrentado complicaciones, particularmente con la tecnología de recubrimiento en seco, que resultó ser más difícil de lo previsto, lo que ha retrasado la producción y aumentado los costes.

Las celdas Tesla 4680, si bien tienen una mayor densidad energética en comparación con las celdas planas de BYD, generan mayor calor y resistencia interna, lo que requiere sistemas de refrigeración más eficientes. Esta diferencia tecnológica ha generado preocupaciones en el mercado, que también enfrenta una recesión en Norteamérica por motivos políticos, aumento de la competencia china y otras dificultades económicas y regulatorias.

Además, la competencia china ha mejorado notablemente sus productos, desplazando a Tesla en ciertos mercados. La imagen de la marca también se ha visto afectada por decisiones políticas de Elon Musk, lo que ha generado dudas sobre el futuro de algunos proyectos emblemáticos, como el Cybertruck. Mientras tanto, otros fabricantes tradicionales como Ford y General Motors han recortado sus planes de inversión en vehículos eléctricos, lo que también impacta en los proveedores de baterías, como LG Energy Solutions, que no han logrado cumplir con sus contratos en América del Norte.

En este contexto, la producción de baterías en Estados Unidos enfrenta desafíos significativos, vinculados no solo a problemas tecnológicos y de demanda, sino también a dificultades políticas y económicas que afectan la adopción masiva de vehículos eléctricos. La combinación de estos factores plantea un escenario complejo para Tesla y sus socios, poniendo en duda la viabilidad de las metas de producción y expansión trazadas en años recientes.